El cambio climático y el calentamiento global están haciendo estragos de formas inimaginables. El derretimiento de los polos, la nieve y los hielos que antes eran eternos, en el presente se están derritiendo en provocando que todas las reservas de agua dulce se vayan al mar.

Un caso similar se produce en la nieve que se acumula en las montañas, donde estas reservas de agua dulce cada vez se derriten más rápido y de tal manera, ha provocado que lagos, lagunas –como Aculeo- se hayan secado.

Según un reportaje de la Revista Qué Pasa de La Tercera, esto último tiene una explicación y tiene como culpables de la maldita enfermedad de la nieve a las empresas y la contaminación que afecta a gran parte del mundo.

Para los antes mencionados, la razón de todo esto tiene que ver con la combustión, principalmente de los motores diésel, la leña y los incendios, además de las empresas que explotan las montañas, hace que se genere carbón negro y hollín, material que se deposita en la nieve y la oscurece, produciendo así que adsorba radiación e incremento de su temperatura y que se derrita más rápido.

¿Qué tan contaminadas está la Cordillera de los Andes y la nieve que hay en ella?

Según un estudio realizado por investigadores de las universidades de Santiago, de Chile, Católica, Magallanes, Andrés Bello y el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas, las concentraciones de carbono negro están más presentes en La Parva, Valle Nevado y Cajón del Maipo, las que superaron más de 100 nanogramos de hollín por gramo de nieve.

Todo esto tiene lógica, ya que en la localidad de Farellones (donde están estos centros de esquís), está ubicada la minera Los Bronces, que explotan a rajo abierto la montaña. En tanto en el Cajón del Maipo se ubica la controversial Alto Maipo. ¿Coincidencia?.

En el resto de la Cordillera de Los Andes, solamente existe un porcentaje de 20 nanogramos de este elemento por gramo de nieve, nivel más bajo en comparación al Ártico o Alaska.

¿Cómo la detectaron?

Los investigadores realizaron ascensos a diferentes montañas desde Putre hasta Osorno, donde obtuvieron muestras de nieve en distintas alturas y sacaron muestras las que las llevaron al laboratorio de Radiometría y Fotometría de la Universidad de Santiago.

Ahí fueron derretidas y del líquido filtrado quedó con un color, el que determina el nivel de contaminación (mientras más oscuro sea, más contaminada está).

Para los investigadores los resultados de esta iniciativa solamente apuntan a las consecuencias del cambio climático, que está incentivado por los seres humanos y las empresas.