Cada fin de semana suben cerca de mil vehículos al Pueblo de Farellones y sus alrededores, según informes del Servicio Nacional del Turismo, donde las persona que ascienden a conocer la nieve o practicar algún deporte se encuentran con animales típicos de la zona central.

Los cóndores y zorros chilenos abundan en la Cordillera de Los Andes y las personas, en el último tiempo han roto la “barrera” de la distancia y les entregan comida a estos animales, quienes con el tiempo se han acostumbrado a recibir alimento.

En ese sentido, es recomendable no parar en la Ruta G-21, que une Santiago con Farellones, para dar comida a estos seres vivos. ¿La razón? Los animales no deben perder el miedo a los humanos, porque es un factor que puede ser de doble filo para la persona como el animal. Además, si esto se vuelve una costumbre, los zorros, en este caso, podrían interferir con sus ciclos migratorios y la habilidad de cazar su alimento.

Otro de los motivos, es que de partida la ruta no esta diseñada para hacer detenciones ya que es una carretera y pueden provocar un accidente, e incluso desbarrancarse y perder la vida.

A todo lo antes mencionado, también es posible que multen o encarcelen a una persona atropellar o matar a un zorro en la ruta. Las leyes chilenas tienen un escrito que protege a estos animales.

Lo que sí puedes hacer, es mirarlos fotografiarlos. Lo mejor es dejarlos tranquilos, que no se acostumbren a la mano del hombre y que su alimentación se mantenga como animales salvajes.