El pasado jueves 8 de agosto, se produjo un accidente en una base militar al norte de Rusia. Donde las autoridades negaron que “hubo contaminación radioactiva”. Sin embargo, tras conocerse que se trató de una prueba de “nuevas armas”, las agencias rusas informaron significativo aumento de 4 a 16 veces en los niveles de radiación.

En dicha fecha se registró una explosión nuclear en una base militar al norte de Rusia, en la ciudad de Nionoska, cerca de Severodvinsk. El accidente provocó la muerte de al menos siete personas en el Ártico ruso, en que las autoridades rusas reconocieron que estuvo relacionado con la prueba de “nuevas armas”. Cinco de los fallecidos son civiles, técnicos que trabajaban en la base y, dos militares. Sin embargo, a más datos, más preocupación. Se reveló que los niveles de radiación en la ciudad, aumentaron entre 4 y 16 veces, según ha informado hoy el Servicio meteorológico de Rusia en su página web.

Tras días de silencio, recién el sábado Rusia admitió que la explosión durante un ensayo ocurrida en una de sus bases de lanzamiento de misiles afectó a proyectil de propulsión nuclear. Los especialistas confirman que podría ser este incluso el segundo incidente nuclear más grave desde la catástrofe de Chernobyl en 1986.

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La agencia TASS ha anunciado esta mañana que los niveles de radiación en Severodvinsk crecieron hasta 16 veces tras el accidente.

El Ejército ruso declararon el jueves que “no hubo contaminación radiactiva”. Pero en Severodvinsk, anunció en su portal de internet que sus detectores “registraron una breve alza de la radiactividad”. La explosión ha causado una fuerte conmoción en la ciudad de unos 190.000 habitantes ubicada a unos 30 km de la base, por el temor a una exposición a la radiación. Se tienen los antecedentes de la central ucraniana y por lo mismo los vecinos acudieron a las farmacias para comprar yodo, que se usa para limitar los efectos, y algunas clínicas dieron folletos con las reglas a seguir en caso de contaminación radiactiva.

Cuando el comunicado se retiró pocas horas después, la inquietud se extendió a todo el país. Las autoridades fueron acusadas de haber ocultado durante semanas la amplitud del desastre para evitar el escándalo, incluso dejándolo bajo “secreto de Estado”.