Atentos a lo que se vendrá este verano para los amantes del surf, la nueva modalidad del bodysurf: la forma más pura, sencilla y radical de tomar las olas. En el bodysurfing te deslizas en la ola acostado sobre tu cuerpo, con las aletas puestas y en la mano con una handboard.

¿Qué es la handboard?

Conocida también como la Handplane o tabla de mano, permite aumentar la sustentación y la velocidad. Es una pequeña tabla que se usa en una de las manos con el brazo extendido en dirección a la bajada de la ola. Los handboards más chicos son para olas más grandes y bodysurfers más experimentados.

Un deporte que ya se practica en las playas de California, Hawaii, Brasil, Australia y que se está expandiendo al resto del mundo.

Se fabrican en diferentes materiales, grips, tamaños y shapes. Por ejemplo, la tabla Moon está construida de madera de Paulownia, impermeable, ligera, resistente y es la única madera que no se pudre con el agua salada. Se protege con aceite de linaza o con barnices. Es considerada sostenible por su reducido consumo de agua y de rápido crecimiento.

Para elegir el equipo más adecuado, al igual que las tablas de surd, dependen mucho de tu tamaño y del nivel en que te encuentres. Por ejemplo, un handplane de 16”-18” hará que sea más fácil de utilizar y sirve para olas de hasta 2 metros.

Los handplanes más pequeños, de 11” y 12” sirven para las olas más potentes y huecas o para bodysurfers con más experiencia.

En cuanto a la hora de elegir las aletas, sirve cualquier modelo de aleta de bodyboard que aguante bien el pie y sobre todo que sean cómodas para nadar. Se recomienda usar unas aletas más flexibles que rígidas. Es importante probarse varios modelos y tallas, con calcetines de neopreno o sin él antes de comprarlas.