Uno de los lugares más apetecidos por los surfistas de todas partes del mundo, es Pichilemu y Punta de Lobos, ubicados en la Región de O’Higgins de Chile. Este icónico sector, que mezcla lo mejor de la playa y el campo, es la Capital Mundial del Surf tiene en sus calles, arena y mar una increíble historia que contar.

Orígenes:

Pichilemu está ubicado a 227 kilómetros de Santiago, posee una población local de 12.392 habitantes y durante el año reciben miles de visitantes que llegan a buscar ese clima mediterráneo en donde abundan los Quillayes, Espinos, Peumos y Litres.

Según cuentan los libros, los Picunches fue uno de los pueblos originarios que vivían de la pesca y la recolección del mismo que actualmente se come en caleta La Puntilla. Ya en el periodo medio, según Ladera Sur hubo propietarios que fueron Don Laureano Gaete y Ninfa Vargas; siendo sus herederos los que provocaron guerras civiles, desastres naturales y varias peleas, tomaron la decisión de fundar Pichilemu.

Archivo histórico

En ese contexto, el lugar tuvo su gran estallido entre 1900 a 1906, cuando un banquero, Agustín Ross Edwards, invirtió la fortuna de su padre y tomó la decisión de potenciar esta zona, con el Parque y Casino Ross que con el tiempo fueron parte del balneario turístico.

Punta de Lobos:

Esta zona es una de las más emblemáticas del surf a nivel mundial. Hace pocos años, fue seleccionada como Reserva Mundial del Surf, por ser uno de los mejores lugares para practicar este deporte.

En el mundo, solamente existen nueve áreas que cumplen este requisito, por lo que Punta de Lobos posee famosas olas de izquierda a derecha que se extienden entre dos a tres metros de altura; siendo en otoño e invierno de su potencial se eleva, llegando a 15 metros.

En el 16 de noviembre de 2015, activistas, surfistas locales, ecologistas y empresarios se unieron gracias a Ramón Navarro para crear una campaña llamada “Lobos por siempre”, con la que buscaron proteger y comprar este lugar.

As Chile

Luego de más de 900 pequeñas donaciones, se consiguieron los 750.000 dólares para comprar los terrenos de Mirador, quienes fueron guardados por Nicholas Davis, que fueron entregados a la Fundación Punta de Lobos.

“Lo más importante es lo que será este sitio para las futuras generaciones. Quiero que mi hijo pueda disfrutar de este lugar tanto como lo hice yo, aprendiendo que todo es posible si luchamos”, dijo en su momento.

De esta manera, Punta de Lobos y Pichilemu son los epicentros del surf a nivel mundial, una historia rica en naturaleza y de lucha de su gente.