La nación escandinava Suecia fue el lugar que en esta ocasión tuvo la oportunidad de ser nadado por nuestra gran campeona mundial de nado en aguas gélidas Bárbara Hernández Huerta.

Medalla de oro para el primer lugar, fue lo que obtuvo Bárbara en la Scandinavian Winter Swimming Championship, en las categorías 50m libres, 50m pecho, 25m pecho y 25m mariposa. 

“Ayer compitiendo en #Skelleftea #Suecia #visitskelleftea
Saben que SIEMPRE me pongo nerviosa antes de competir? y que me da miedo?. Eso es lo que hace desafiante, eso es lo que me hace gozar cada minuto de nado, agradecer la ayuda de los voluntarios y animar a los que nadan en las series previas y posteriores a la mía. Eso es lo ue me hace salir del agua siempre con una sonrisa y ganas de volver 😉
Se necesita coraje para ponerse a prueba, para mirar de frente los miedos, para gobernar la mente y avanzar.
Eso es lo que me regala el hielo y muchos amigos igual de locos y risas, muchas risas! ”
“Hasta siempre #Skelleftea #Sweden será uno de mis lugares favoritos por siempre!! #WinterIsHere #IceSwimming.
Hoy me preguntaron mucho por el miedo y el dolor. Hay algunos que definitivamente podemos evitar y otros que por sobretodo debemos afrontar.
Los nadadores somos de esa especie rara que nos bancamos el miedo y el dolor brazada a brazada, y en ese proceso descubrimos maravillas que a penas soñamos. Aprendemos a meditar en movimiento,  fluimos, nos contactamos, aprendemos que la perseverancia definitivamente es una acción y que cabeza y corazón todo lo pueden.
Gracias por acompañarme estos días, por hacer sus preguntas, por compartir conmigo muchos de ustedes, voy a casa! ”

Junto con la experiencia y las medallas, se prepara para competir próximamente en San Petersburgo, Rusia, el proximo 28 de febrero y después ansía su regreso a Chile para nadar la Patagonia y cruzar el Canal de Beagle.

  1. Bárbara es una de las deportistas que día a día nos enseñan lo lindo del deporte y lo feliz que se siente al hacerlo.
    La magia que existe en realizar cada brazada, cada nado, con el corazón. Donde lo importante jamás será ganar el oro, ya que la experiencia que ella jamás deja de agradecer es el verdadero triunfo.
    Entra y sale del agua con una sonrisa, siempre afrontando sus competencias y desafíos desde la humildad de la guerrera que es; dispuesta a dejar todo en el agua con la esperanza de terminar nada más que satisfecha con su rendimiento.

Es un orgullo nacional que no deja de sorprendernos, y esta vez no es la excepción.