Hace 89 años, un lugar ubicado a 32 kilómetros de Santiago se comenzó a forjar una de las historias más importantes del montañismo en Chile. En 1931 nació el Pueblo de Farellones en la ciudad de Santiago, donde un grupo de amantes de la montaña descubrieron este lugar.

Todo comenzó en dicho año, cuando diferentes apasionados del esquí tomaron la decisión de tomar rumbo hacia el sector Corral Quemado y caminar cerca de 17 kilómetros hasta donde se ubica el icónico lugar.

Todo esto se gestó gracias a la fundación del “Ski Club de Chile” y, la primera persona que divisó donde se ubicarían los centros de esquí de la zona central fue el piloto nacional Roberto Carrington, quien sobrevoló la Cordillera de Los Andes y encontró el lugar perfecto para potenciar los deportes de invierno en nuestro país.

Según la información de la Corporación de Adelanto de Farellones (CAF), estos esquiadores se juntaban en Plaza Italia, tomaban un bus o camión para llegar hasta Corral Quemado, donde se demoraban hasta tres horas en llegar a Farellones.

Créditos: Corporación de Adelanto de Farellones

Una de las personas que recordó esta historia, fue uno de los fundadores de la Escuela de Farellones, el profesor Carlos Alarcón. “Acá la vida era muy difícil, era una zona totalmente aislada. El invierno era muy crudo, caían nevadas hasta de tres metros en el camino, fue difícil”, recordó.

Otro de los que recordó esta increíble vivencia, fue Alfredo Aguilera, quien es hijo de uno de los fundadores del Pueblo de Farellones. “Uno de los fundadores, uno llegaba en mula acá, no había caminos, era una huella chiquitita, con suerte había tres vehículos que llegaban acá”.

En ese contexto, en 1935 comenzaron las primeras edificaciones en el Pueblo de Farellones, en 1940 se construyó el primer refugio en el lugar, 1953 nacieron los primeros centros de esquís y desde esa fecha que el “Pueblo de Montaña avanzó.

Créditos: Corporación de Adelanto de Farellones

Desde la fecha antes mencionada hasta 1971, la Ruta G-21 era muy peligrosa. Un camino de tierra y muy angosto provocó cientos de accidentes, descarrilamiento de vehículos y con las temperaturas bajo cero, generó que los automóviles de ese entonces se les congelaran los motores.

Ya con la construcción de la ruta que unió Santiago con Farellones, los amantes de la montaña comenzaron a ascender de manera más segura y hasta la actualidad se mantiene el acceso hacia El Colorado, La Parva y Valle Nevado.

El lugar que comenzó como un lugar para poder esquiar solamente con el tiempo se transformó en uno de los lugares turísticos más importantes de Santiago, reunión familiar y millones de historias que esconden los diferentes centros de esquís de la zona central y sus cerros.